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Configurando un Sistema de Seguridad. Parte 2. La Detección

Hay personas que invierten cientos y miles en los mejores controles que hay en el mercado. Eso está bien, entretanto la sed por calidad se permee al resto del sistema.  En esta ocasión abordaremos el tema de la detección.

Para configurar un sistema de protección confiable, habremos de comenzar por tener claridad referente a las variables que afectarán la operación del sistema. Considere, amigo lector, la temperatura ambiental.

Si un detector de movimiento ha de operar en un ambiente totalmente controlado, en el cual la temperatura se mantiene por debajo de los 25°C, entonces no necesitamos de mucha tecnología para operar confiablemente.  Un ambiente de este tipo se puede sensibilizar con un detector de los llamados Pasivo Infrarrojo, o PIR por sus siglas en inglés.

Este dispositivo funciona de manera similar a un ojo.  Ambos cuentan con su respectivo lente, el elemento que concentra la luz sobre la retina, o sobre el piroelemento en el caso del PIR.  Existe tras la retina una serie de conexiones nerviosas, encargadas de llevar la información al cerebro.  De manera análoga, el PIR cuenta con un sistema electrónico, el cual conduce la información al panel de control.

La enorme diferencia radica en la calidad de detección de un ojo versus la que ofrece la tecnología.  Hasta ahora, la ingeniería no ha conseguido diseñar un detector capaz de percibir todo el espectro de luces y colores que el ojo humano puede ver, al menos dentro de un rango de costos que pueda ser comercializado eficientemente.  Por tanto, los inventores llegaron a producir un dispositivo que es sensible a los cambios en cantidad de luz infrarroja que se proyecta sobre el mismo.  Cuando este elemento, llamado pirosensor, percibe una desestabilidad infrarroja, activa un interruptor eléctrico.  De esta forma informa al panel de control, sobre el evento que se ha producido frente a él.

Acontece que los cuerpos tienen todos una temperatura diferente a la del resto de las superficies que están presentes en un aposento.  Si usted toca su brazo, luego la mesa, después una pared y el piso, percibirá dichas diferencias.  Casi siempre, el cuerpo humano está más caliente que los objetos inanimados.

En adición a lo anterior, el calor irradiado por un cuerpo es energía que viaja a través del espacio en forma de luz infrarroja.  Entre más alta es la temperatura, mayor es la cantidad de energía, igualmente la intensidad de luz infrarroja.

Por tanto, al entrar usted en un aposento donde existe un sensor PIR, éste ha de percibir la energía infrarroja emitida por el calor de su cuerpo, e informa al panel de control sobre la presencia de un cuerpo.  El panel sabrá, con base en una programación, si la activación del sensor obedece a una condición de alarma, o a la actividad propia de ese aposento.

Volviendo al sensor, recordemos que el ojo humano puede ser engañado o disminuido ante ciertas condiciones.  Si hay muy poca luz, o ninguna, el ojo es incapaz de percibir el movimiento frente a él.  Si hay demasiada luz, el mismo se deslumbra y se inhabilita.  De manera análoga, si la cantidad de energía infrarroja es demasiado alta en la habitación, un sensor convencional podría verse “cegado” e inhabiitado para detectar el movimiento.  Por tanto, los fabricantes recomiendan prevenir la incidencia de fuentes de luz o calor que puedan “engañar” al sensor PIR.

Con el fin reducir este riesgo, los técnicos adoptan ciertas prácticas, tales como:

  • Evitar colocar un sensor “mirando” hacia una ventana, por donde pueda entrar la luz del sol, directa o bien reflejada.
  • Evitar dirigir el campo de detección hacia fuentes de variación en temperatura, como salidas de aire acondicionado, calefactores, calderas, radiadores o estufas.

Si el ambiente puede calentarse demasiado durante, por ejemplo durante un fin de semana de verano, entonces los técnicos buscan complementar la tecnología de detección, usando otros elementos, por ejemplo:

  • Circuitos de compensación de temperatura, los cuales modifican el comportamiento del sensor con base a la temperatura ambiental.
  • Incorporación de otras tecnologías de detección.  Algunos fabricantes ofrecen sensores duales de microonda y PIR dentro del mismo dispositivo.
  • Incorporación de microcontroladores.  Éstos complementan la función de detección con una serie de procesos, tendientes a filtrar ciertas activaciones no causadas por una intrusión, sino por el ambiente.

En una próxima entrega, abordaremos el tema de los sensores de movimiento con tecnología dual.

Configurando un Sistema de Seguridad. Parte 1

Un sistema de seguridad nunca estará completo al menos que cuente con los siguientes elementos:

  1. Tecnología Aplicada: Se trata de todo lo que el ser humano ha diseñado para facilitar la gestión de la seguridad.  Aquí vamos a mencionar desde lo más básico, como es una barrera física, una cerca o un muro que impida el acceso físico a cierto lugar.  También existen los Controles de Acceso, desde el simple candado, pasando por los llavines, y llegando a los sistemas electrónicos de identificación de personas.  Estos controles permiten el ingreso únicamente a quienes tengan la llave, sea esta física o virtual.  Mencionemos también los sistemas de notificación de emergencias, como las alarmas de todo tipo, las cuales generan una reacción en caso que se violente el estado normal.  Finalmente se mencionan los sistemas de verificación, como el Circuito Cerrado de Televisión, o los dispositivos de audio, que permiten constatar la veracidad de una señal de alarma.
  2. El Elemento Humano: La tecnología está diseñada para reaccionar ante ciertos estímulos.  Dicha reacción está programada, y por completa que sea dicha configuración, es imposible contemplar todas las variables que podrían darse en el futuro.  Un dispositivo de detección de humo, por ejemplo, podría activarse si el ambiente se llena de vapor, proveniente de una cafetera, la cual se haya colocado en una sala de sesiones para una ocasión en especial.  Un detector de movimiento podría verse engañado si ubican una salida de aire acondicionado frente al mismo.  Por tanto, es imprescindible la participación de personas adiestradas, y con el criterio suficiente para decidir qué hacer en caso de una condición inesperada.
  3. Los Procedimientos: Aunque la “malicia” del ser humano es invaluable, la reacción adecuada frente a una condición de emergencia se facilita si existe un protocolo, o un conjunto de instrucciones.  Los procedimientos ahorran valiosos minutos y segundos ante una condición real de alarma.  Lo anterior es sobremanera importante cuando se presentan dos señales en forma simultánea, siendo real solamente una de ellas.

Por tanto, si alguno de estos tres elementos falla, o peor aún, está ausente, la seguridad se ve seriamente comprometida.

El “Constante Devenir”: ¿Planificar o Improvisar?

Heráclito, filósofo griego del siglo VI AC, hizo un planteamiento que se adelantó a los sabios de la antigüedad, así como a los gurús de la actualidad.

“No existe en la realidad nada que sea siempre igual, porque lo único real es el cambio.”

Si bien, algunos podrán concordar y otros discordar con su concepción en general, no podemos ignorar la aplastante verdad de la existencia del cambio, como una realidad ineludible.

Hagamos, empero, una retrospección a lo aprendido en las aulas, con respecto a las funciones del administrador.  Una de principales funciones, de acuerdo a nuestros maestros es: Planificación.

Más recientemente, se nos planteó la necesidad de establecer una Misión para nuestra empresa o actividad.  Unos cuantos años más tarde, se colocó sobre la mesa el concepto de la Visión, y posteriormente, se incorporaron los Valores al pensamiento estratégico.  Hace unos cuantos años se ha venido barajando la técnica de la Visualización, como herramienta para establecer esa visión a largo plazo: dígase una década, un lustro, o cualquier plazo que luzca tan largo que parece difícil imaginarlo.

Ahora, todos los que hemos practicado estos ejercicios ¿estamos conscientes del doble filo de esta arma?  Los hemos escrito en papel, los hemos publicado en emails internos, los hemos colocado en murales y en cuadros sobre nuestras paredes, y pretendemos usarlos como el mapa que nos guía en la difícil tarea de dirigir nuestras empresas.

Algunos hemos cometido el error de convertir dichos enunciados en camisas de fuerza.  Luego intentamos llevar a cabo otra de las funciones gerenciales llamada Control.  En ese momento, ¡oh sorpresa!  Descubrimos la falta de vigencia de aquellos documentos, cuidadosamente elaborados con la participación de nuestros mejores estrategas.  Nos enteramos que nuestros competidores han minado las bases de nuestro mercado.  Nos llega una triste noticia sobre nuestro nicho de mercado más productivo: ¡el mismo ha dejado de existir!  O nos vemos invadidos por adelantos tecnológicos, los cuales amenazan con desplazar nuestro servicio o producto.  La velocidad de las comunicaciones nos gana la carrera, y nuestros clientes consiguen información más rápido de lo que podemos imaginar.

¿Qué hacemos entonces? ¿Improvisar?  Como decía un maestro de inicios de la era cristiana “…en ninguna manera…”  Es el momento de establecer la política, o más bien la cultura, dentro de nuestra empresa de vigilar los indicios de innovación que el entorno presenta.

Necesitamos mayor agilidad, y si el cambio exógeno precisa de un ajuste radical a lo interno, ¡bienvenido sea!  La empresa, el ejecutivo, el emprendedor, y en general la persona que se aferre al status quo, está condenada a la obsolescencia dentro de unos pocos meses… o semanas!

No está mal planificar, más debemos incorporar la constante vigilancia a nuestro entorno.  Ésta será a partir de hoy una de las principales actividades cotidianas de todos los miembros de la organización.

¿Qué opina usted, amigo lector?

Vendiendo Seguridad

  • La venta es Comunicación.
  • El Arte de Comunicar no radica en lo que se dice, sino en lo que se entiende.

Con base en los enunciados anteriores, pensemos en el tipo de mensaje que estamos dando a nuestros interlocutores.  Nuestra labor como profesionales de la seguridad, no es demostrar a los demás cuánto sabemos del tema.  Nadie está interesado en nuestro conocimiento técnico ni en nuestra experiencia.  Las personas van a prestarnos atención cuando descubran que les conviene depositar su confianza en nosotros.

¿Cómo saber, entonces, si nuestro cliente ha llegado a la conclusión que necesita protegerse, y que somos nosotros su mejor opción?  No será sino al conseguir que nos exprese su deseo por depositar  su confianza en nosotros, y que está dispuesto a invertir el precio que hemos asignado a nuestro producto.

Queda abierta la discusión para  sus ideas sobre cómo lograr que el cliente diga “Éso es lo que necesito, ¿te lo pago por anticipado?

Seguridad Primero

La sociedad moderna se ha caracterizado por su acelerado cambio. Uno de los ajustes que los seres humanos estamos haciendo en nuestro estilo de vida, es nuestra actitud hacia la inseguridad.

La casa donde mi padre y mis tíos nacieron, tenía ventanas y puertas de madera. Contaban con apenas unos picaportes, para evitar que el viento o algún animal doméstico las abriera durante la noche.  No se pensaba siquiera en la posibilidad de sufrir una intrusión, ni mucho menos un robo.

La casa donde yo crecí, ya tenía una cerca de hierro, con la altura necesaria para delimitar los linderos de la propiedad.  No obstante, era lo suficientemente baja como para no obstaculizar la vista a la calle y a los otros jardines.

Hoy, las familias viven encerradas en ciudadelas amuralladas, o en edificios dotados con sistemas electrónicos de seguridad.

Luego de ver y escuchar tantas opiniones de expertos y ciudadanos, algunos víctimas del hampa, conceptualizo la delincuencia como otro de los males propios de nuestra sociedad. En la medida que crecen las poblaciones, crecen sus problemas, dentro de los cuales está la criminalidad.

Luchemos, entonces, por brindar a nuestros compatriotas, una manera fácil y confiable, para proteger las vidas de sus seres queridos, en adición a la propia.

Estoy seguro de la utilidad de los comentarios que usted, querido lector, quiera dejar en este espacio.

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