Parte 1. La Triada de la Seguridad

Un sistema de seguridad nunca estará completo al menos que cuente con los siguientes tres elementos:

  1. Tecnología Aplicada: Se trata de todo lo que el ser humano ha diseñado para facilitar la gestión de la seguridad. Aquí vamos a mencionar desde lo más básico, como es una barrera física, una cerca o un muro que impida el acceso físico a cierto lugar. También existen los Controles de Acceso, desde el simple candado, pasando por los llavines, y llegando a los sistemas electrónicos de identificación de personas. Estos controles permiten el ingreso únicamente a quienes tengan la llave, sea esta física o virtual. Mencionemos también los sistemas de notificación de emergencias, como las alarmas de todo tipo, las cuales generan una reacción en caso que se violente el estado normal. Finalmente se mencionan los sistemas de verificación, como el Circuito Cerrado de Televisión, o los dispositivos de audio, que permiten constatar la veracidad de una señal de alarma.
  2. El Elemento Humano: La tecnología está diseñada para reaccionar ante ciertos estímulos. Dicha reacción está programada, y por completa que sea dicha configuración, es imposible contemplar todas las variables que podrían darse en el futuro. Un dispositivo de detección de humo, por ejemplo, podría activarse si el ambiente se llena de vapor, proveniente de una cafetera, la cual se haya colocado en una sala de sesiones para una ocasión en especial. Un detector de movimiento podría verse engañado si ubican una salida de aire acondicionado frente al mismo. Por tanto, es imprescindible la participación de personas adiestradas, y con el criterio suficiente para decidir qué hacer en caso de una condición inesperada.
  3. Los Procedimientos: Aunque la “malicia” del ser humano es invaluable, la reacción adecuada frente a una condición de emergencia se facilita si existe un protocolo, o un conjunto de instrucciones. Los procedimientos ahorran valiosos minutos y segundos ante una condición real de alarma. Lo anterior es sobremanera importante cuando se presentan dos señales en forma simultánea, siendo real solamente una de ellas.

Por tanto, si alguno de estos tres elementos falla, o peor aún, está ausente, la seguridad se verá seriamente comprometida. Se hace esta observación pues muchas personas desconfían de “los sistemas de seguridad” en forma genérica, probablemente por haber percibido alguna falencia en ellos. Existe la posibilidad, enorme a mi criterio, de haber sufrido un siniestro no por la ineficacia del sub-sistema per se, sino por la ausencia de uno de los otros dos elementos. Por ejemplo, ante las siguientes objeciones o expresiones:

  • “Los Guardas no cuidan”, podría cuestionar: ¿se le proveyó al oficial un protocolo por seguir en caso de emergencia? ¿existe algún sistema de apoyo a su trabajo como vigilante? ¿se contrató a la persona idónea para el puesto?
  • “Las Alarmas no funcionan”, pregunto: ¿usó su clave para activar el sistema?, ¿cambió su clave después de la salida del técnico instalador?, ¿verifica usted con alguna periodicidad el funcionamiento de su sistema?, ¿hace cuánto solicitó limpiaran los sensores por dentro?

Como puede ver, en ambos casos anteriores, hay participación del elemento humano calificado. Por tanto, recordemos estos simples principios, en aras de contar con un sistema de protección eficiente… ¡y a descansar tranquilos!

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